sábado, 21 de diciembre de 2013

James George Frazer - Poema malayo

Un poema malayo relata cómo una vez había en la ciudad de Indrapoore un comerciante rico y próspero, pero que no tenía hijos.

Un día que paseaba con su mujer encontraron a una niñita de tierna edad y bella como un ángel. La adoptaron y la llamaron Bidasari.

El mercader mandó hacer un pez dorado y dentro de este pez transfirió el alma de su hija adoptiva. Después puso el pez dorado en una caja de oro llena de agua, y la ocultó dentro de un estanque, en medio de su jardín.

Con el tiempo la niña llegó a ser una preciosa mujer. En este tiempo, el rey de Indrapoore tenía una reina joven y hermosa que vivía con el temor de que el rey pudiera tomar una segunda mujer. Así, sabiendo los encantos de Bidasari, resolvió la reina quedar tranquila respecto a ella. La llevaron, engatusándola, al palacio y la torturaron cruelmente; pero Bidasari no podía morir a causa de no tener consigo su alma. Por fin, para que no la atormentaran más, dijo a la reina:

”Si deseáis que muera, mandad traed la caja que está en el estanque del jardín de mi padre.’

De modo que trajeron la caja, la abrieron y allí estaba el pez dorado en el agua. La muchacha dijo:” Mi alma está en este pez; por la mañana sacad este pez del agua y al atardecer ponedlo otra vez en ella. No dejéis por cualquier lado al pez, sino atadlo a vuestro cuello. Si lo hacéis así, yo pronto moriré.

De esta manera la reina agarró al pez de la caja y se lo ató al cuello; aún no había terminado de hacerlo cuando Bidasari cayó desmayada.

Pero al anochecer, cuando el pez fue devuelto al agua, Bidasari volvió otra vez a la vida. Viendo la reina que así. tenía en su poder a la joven, la devolvió a la casa de sus padres adoptivos, que para salvarla de más persecusiones resolvieron sacar de la ciudad a su hija. Por esto, constru­yeron una casa en un sitio desolado y solitario y llevaron allí a Bidasari.

Vivía sola sufriendo las vicisitudes correspondientes a las que soportaba el pez dorado donde ella tenía su alma. Todo el día, mientras el pez estaba fuera del agua, ella permanecía inconsciente; pero al anochecer, cuando ponían el pez en el agua, ella revivía. Un día el rey fue de caza y al llegar donde Bidasari permanecía inconsciente; quedó prendado de su belleza. Trató de volverla en sí, pero fue en vano. Al día siguiente, hacia el anochecer, repitió su visita, pero todavía ella estaba inconsciente; sin embargo, cuando la oscuridad cayó, ella volvió en sí y contó al rey el secreto de su vida. El rey regresó a su palacio, cogió el pez que tenía la reina y lo puso en el agua.


Inmediatamente Bidasari revivió y el rey la tomó por esposa.


FIN

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