miércoles, 17 de febrero de 2016

César Moro - Pintor, Poeta Peruano

César Moro - Nació en Lima, el 19 de agosto de 1903 / Lima, 10 de enero de 1956. Estudió en el Colegio de La Inmaculada de los jesuitas. Tras una formación autodidacta firma su primer trabajo, un dibujo modernista, en 1921 como "César Moro", nombre escogido por él (al parecer encontrado en una novela de Ramón Gómez de la Serna) y con el cual a partir de ese momento se movería por el mundo. En 1925, viaja a París, etapa inevitable para la mayoría de los artistas de cualquier actividad en aquellos tiempos.  Gran parte de su poesía está escrita en francés, durante su largo período de estancia en París. En ella se relacionará con la plana mayor del surrealismo francés, como André Breton y Paul Éluard. César Moro prueba distintas disciplinas artísticas en esta etapa, asiste a clases de danza en la Academia de Ballet (actividad que abandona por motivos de salud), pinta y escribe poemas. En 1926 presenta su primera muestra pictórica y en 1927 la segunda, ambas son acogidas favorablemente por la crítica.

En 1928 ingresa en el surrealismo y empieza a escribir poemas en idioma francés. En el periodo comprendido entre 1928 y 1934 continuará con sus actividades europeas tanto en el ámbito de la pintura pero sobre todo en el de la poesía (Ces poèmes) y regresa a Lima a finales de 1933. En 1935 organiza con el poeta peruano Emilio Adolfo Westphalen, la primera exposición surrealista de Latinoamérica, en la Academia Alcedo de Lima; participan en ella, además, del propio Moro los chilenos Jaime Dvor, Waldo Parraguez, Gabriela Rivadeneira, Carlos Sotomayor y María Valencia, que ya habían realizado en su país, en 1933, una exposición de arte abstracto. A partir de esta exposición entabla una polémica, quizás la más feroz de la Vanguardia, contra Vicente Huidobro, a quien acusa de "plagiario", "imitador de Pierre Reverdy" y "Literato hambriento de gloria".

En 1938 y por motivos políticos, junto con Moreno Jimeno y Westphalen hacen el boletín CADRE, de amigos de la República española. Moro abandona su país y se refugia en México donde permanecerá 10 años en los que seguirá con sus actividades tanto pictóricas como poéticas. En México escribe en una vuelta momentánea al español "La Tortuga Ecuestre", "el libro surrealista más vertiginoso escrito en español" (Echávarri), que no pudo ser publicado porque no se logró completar el número de suscriptores, pese a que se anunciaba que saldría con una portada de Manuel Alvarez Bravo. En México solo lograría publicar "Chateau de Grisou" en 1942 y "Lettre d'amour" en 1943, sus únicos poemarios publicados en vida. Hubo otro libro que Moro escribió en México: "Pierre de Soleils", que quizás inspiro el título del más famoso poema de Octavio Paz.

En 1940 organiza con el pintor Wolfgang Paalen y André Bretón la Cuarta Exposición Internacional del Surrealismo para la Galería de Arte Mexicano. César Moro escribe el prólogo y allí dice que el "Surrealismo es la palabra mágica del siglo".

Retorna a Lima en 1948, año en que trabajó como profesor en el Colegio Militar Leoncio Prado, donde fue maestro de francés del novelista peruano Mario Vargas Llosa. En 1955 culmina una de sus obras principales, Amour à mort.

























A vista perdida


No renunciaré jamás al lujo insolente al desenfreno suntuoso de pelos
              como fasces finísimas colgadas de cuerdas y de sables

Los paisajes de la saliva inmensos y con pequeños cañones de 
              plumas-fuentes

El tornasol violento de la saliva

La palabra designando el objeto propuesto por su contrario

El árbol como una lamparilla mínima

La pérdida de las facultades y la adquisición de la demencia

El lenguaje afásico y sus perspectivas embriagadoras

La logoclonia el tic la rabia el bostezo interminable

La estereotipia el pensamiento prolijo

El estupor

El estupor de cuentas de cristal

El estupor de vaho de cristal de ramas de coral de bronquios y de
                plumas

El estupor submarino y terso resbalando perlas de fuego impermeable
                a la risa como un plumaje de ánade delante de los ojos

El estupor inclinado a la izquierda flameante a la derecha de columnas
                de trapo y de humo en el centro detrás de una escalera
                vertical sobre un columpio

Bocas de dientes de azúcar y lenguas de petróleo renacientes y
                 moribundas descuelgan coronas sobre senos opulentos bañados
                 de miel y de racimos ácidos y variables de saliva

El estupor robo -de estrellas gallinas limpias labradas en roca y tierna
                 tierra firme mide la tierra del largo de los ojos

El estupor joven paria de altura afortunada

El estupor mujeres dormidas sobre colchones de cáscaras de fruta
                 coronadas de cadenas finas desnudas

El estupor los trenes de la víspera recogiendo los ojos dispersos en
                 las praderas cuando el tren vuela y el silencio no puede seguir
                 al tren que tiembla

El estupor como ganzúa derribando puertas mentales desvencijando
                la mirada de agua y la mirada que se pierde en lo umbrío de la
                madera seca Tritones velludos resguardan una camisa de mujer
                que duerme desnuda en el bosque y transita la pradera limitada
                por procesos mentales no bien definidos sobrellevando 
                interrogatorios y respuestas de las piedras desatadas y feroces 
                teniendo en cuenta el último caballo muerto al nacer el alba de
                las ropas íntimas de mi abuela y gruñir mi abuelo de cara a la
                pared

El estupor las sillas vuelan al encuentro de un tonel vacío cubierto
                de yedra pobre vecina del altillo volador pidiendo el encaje y
                el desagüe para los lirios de manteleta primaria mientras una
                mujer violenta se remanga las faldas y enseña la imagen de la
                Virgen acompañada de cerdos coronados con triple corona y
                moños bicolores.

La medianoche se afeita el hombro izquierdo sobre el hombro derecho
                crece el pasto pestilente y rico en aglomeraciones de minúsculos
                carneros vaticinadores y de vitaminas pintadas de árboles de
                fresca sombrilla con caireles y rulos

Los miosotis y otros pesados geranios escupen su miseria

El grandioso crepúsculo boreal del pensamiento esquizofrénico

La sublime interpretación delirante de la realidad

No renunciaré jamás al lujo primordial de tus caídas vertiginosas
                oh locura de diamante



De "La tortuga ecuestre" 1936-1939



Abeja negra


Más bien buscar hacia el cisne
Y los blasones cruzados son espadas
Un puñal como almohada
Una lágrima eterna sobre la frente
Bajo el alto tocado
El silencio entre las flores que hacen signos
A la puesta del sol
Una golondrina cayendo verticalmente en un lago
La torre y las cortes de amor
El mar que irrumpe con espuma en los labios
El horizonte regular de una vida bajo la lámpara
Apagadas todas las luces es posible
Escuchar gemir el ave nocturna
En su oído

De "Le château de grisou"1939-1941



Batalla al borde de una catarata


Tener entre las manos largamente una sombra
De cara al sol
Tu recuerdo me persiga o me arrastre sin remedio
Sin salida sin freno sin refugio sin habla sin aire
El tiempo se transforma en casa de abandono
En cortes longitudinales de árboles donde tu imagen se disuelve en
                humo
El sabor más amargo que la historia del hombre conozca
El mortecino fulgor y la sombra
El abrir y cerrarse de puertas que conducen al dominio encantado de
                tu nombre
Donde todo perece
Un inmenso campo baldío de hierbas y de pedruscos interpretables
Una mano sobre una cabeza decapitada
Los pies
Tu frente
Tu espalda de diluvio
Tu vientre de aluvión un muslo de centellas
Una piedra que gira otra que se levanta y duerme en pie
Un caballo encantado un arbusto de piedra un lecho de piedra
Una boca de piedra y ese brillo que a veces me rodea
Para explicarme en letra muerta las prolongaciones misteriosas
               de tus manos que vuelven con el aspecto amenazante de un
               cuarto modesto con una cortina roja que se abre ante el infierno
Las sábanas el cielo de la noche
El sol el aire la lluvia el viento
Sólo el viento que trae tu nombre.

De "La tortuga ecuestre" 1936-1939


Carta a Antonio 

      
      Te quiero con tu gran crueldad, porque apareces en medio 
de mi sueño y me levantas y como un dios, como un autentico dios, 
como el único y verdadero, con la injusticia de los dioses, todo negro dios nocturno, todo de obsidiana 
con tu cabeza de diamante, como un potro salvaje, con tus manos salvajes y tus pies de oro que sostienen tu cuerpo negro, 
me arrastras y me arrojas al mar de las torturas y de las suposiciones.
      Nada existe fuera de ti, sólo el silencio y el espacio. Pero tu eres
el espacio y la noche, el aire y el agua que bebo, el silencioso veneno y el volcán en cuyo abismo caí hace tiempo, 
hace siglos, desde antes de nacer, para que de los cabellos me arrastres hasta mi muerte. 
      Inútilmente me debato, inútilmente pregunto. Los dioses son mudos; 
como un muro que se aleja, así respondes a mis preguntas, a la sed 
quemante de mi vida.
      ¿Para qué resistir a tu poder? Para qué luchar con tu fuerza de 
rayo, contra tus brazos de torrente; si así ha de ser, si eres el punto, 
el polo que imanta mi vida. 
      Tu historia es la historia del hombre. El gran drama en que mi existencia es el zarzal ardiendo, el objeto 
de tu venganza cósmica, de tu rencor de acero. 
      Todo sexo y todo fuego, así eres. Todo hielo y todo sombra, así eres: 
hermoso demonio de la noche, tigre implacable de testículos de estrella, 
gran tigre negro de semen inagotable de nubes inundando el mundo.
      Guárdame junto a ti, cerca de tu ombligo en que principia el aire;
cerca de tus axilas donde se acaba el aire. Cerca de tus pies y cerca de
tu manos. Guárdame junto a ti.
      Seré tu sombra y el agua de tu sed, con ojos; en tu sueño seré aquel
punto luminoso que se agranda y lo convierte todo en lumbre; en tu 
lecho al dormir oirás como un murmullo y un calor a tus pies se anudará 
e irá subiendo y lentamente se apoderará de tus miembros y un gran descanso tomará tu cuerpo y al extender tu mano 
sentirás un cuerpo extraño, helado: seré yo. Me llevas en tu sangre y en tu aliento, nada podrá borrarme. 
       Es inútil tu fuerza para ahuyentarme, tu rabia es menos fuerte 
que mi amor; ya tú y yo unidos para siempre, a pesar tuyo, vamos juntos. 
       En el placer que tomas lejos de mi hay un sollozo y tu nombre. 
       Frente a tus ojos el fuego inextinguible.

18 de junio de 1939


Carta de amor


Pienso en las holoturias angustiosas que a menudo nos circundaban al
           acercarse el alba 
cuando tus pies más cálidos que nidos 
llameaban en la noche 
con una luz azul y tachonada de lentejuelas 

Pienso en tu cuerpo que hacía del lecho el cielo y las supremas montañas
           de la única realidad 
con sus valles y sus sombras 
con la humedad y los mármoles y el agua negra reflejando todas las
           estrellas 
en cada ojo 

¿No era tu sonrisa el bosque retumbante de mi infancia 
no eras tú la fuente 
la piedra desde hace siglos escogida para recostar mi cabeza? 
Pienso tu rostro 
brasa inmóvil de donde proceden la vía láctea 
y esta inmensa desazón que me torna más loco que una lámpara bellísima
            balanceada sobre el mar 
Intratable a tu recuerdo la voz humana me es odiosa 
siempre el rumor vegetal de tus palabras me aísla en la noche total 
donde resplandeces con una negrura más negra que la noche 
Toda idea de lo negro es endeble para expresar la vasta ululación de lo
            negro sobre negro esplendiendo ardientemente 

Ya nunca olvidaré 
Pero quién habla de olvido 
en la prisión en que tu ausencia me deja 
en la soledad en que este poema me abandona 
en el destierro en que me encuentra cada hora 

Ya nunca despertaré 
Ya no resistiré el asalto de las inmensas olas 
que vienen del dichoso paisaje que tú habitas 
Demorándome afuera bajo el frío nocturno me paseo 
sobre esta encumbrada tabla de donde se cae de golpe 

Yerto bajo el espanto de sueños sucesivos y agitado en el viento 
de años de ensueño 
prevenido de aquello que termina por encontrarse muerto 
en el umbral de castillos abandonados 
en el lugar y a la hora convenidos pero inhallables 
en las llanuras fértiles del paroxismo 
y del único objetivo 
este nombre antes adorado 
en el cual pongo toda mi destreza en deletrear 
siguiendo sus transformaciones alucinatorias 
Así una espada atraviesa de parte a parte una bestia 
o bien una ensangrentada paloma cae a mis pies 
convertidos en roca de coral sustento de despojos 
de aves carnívoras 

Un grito repetido en cada teatro vacío a la hora del inefable espectáculo 
Un hilo de agua que danza ante el telón de terciopelo rojo 
en las llamas de las candilejas 
Desaparecidos los bancos de la platea 
acumulo tesoros de madera muerta y de vivas hojas de plata 
corrosiva 
No se contenta ya con aplaudir se aúlla mil familias momificadas 
tornan innoble el paso de una ardilla 

Decoración amada donde veía equilibrarse una fina lluvia 
encaminándose veloz hasta el armiño 
de una pelliza abandonada en el calor de un fuego de alba 
que intentaba dirigir sus quejas al rey 
así abro por completo la ventana sobre las nubes vacías 
reclamando a las tinieblas inundar mi rostro 
borrar la tinta indeleble 
el horror del ensueño 
a través de los patios abandonados a las pálidas vegetaciones maniáticas 

En vano exijo la sed al fuego 
en vano hiero las murallas 
a lo lejos caen los telones precarios del olvido 
agostados 
ante el paisaje retorcido en la tempestad 

De "Lettre d'amour     Mexico, diciembre de 1942

Versión de Emilio Westphalen 


Como un piano de cola
                                                                               A André Breton

Como un piano de cola de caballo de cauda de estrellas

Sobre el firmamento lúgubre
Pesado de sangre coagulada
Arremolinando nubes arco-iris falanges de planetas
    (y miradas de aves
El fuego indeleble avanza
los cipreses arden los tigres las panteras y los animales 
    nobles se tornan incandescentes

El cuidado del alba ha sido abandonado
Y la noche se cierne sobre la tierra desvastada

La comarca de tesoros guarda para siempre tu nombre




El agua lenta el camino lento...


El agua lenta el camino lento los accidentes lentos
Una caída suspendida en el aire el viento lento
El paso lento del tiempo lento
La noche no termina y el amor se hace lento
Las piernas se cruzan y se anudan lentas para echar raíces
la cabeza cae los brazos se levantan
El cielo de la cama la sombra cae lenta
tu cuerpo moreno como una catarata cae lento
En el abismo
Giramos lentamente por el aire caliente del cuarto caldeado
Las mariposas nocturnas parecen grandes carneros
Ahora sería fácil destrozarnos lentamente
tu cabeza gira tus piernas me envuelven
tus axilas brillan en la noche con todos tus pelos
tus piernas desnudas
En el ángulo preciso
El olor de tus piernas
La lentitud de percepción
El alcohol lentamente me levanta
El alcohol que brota de tus ojos y que más tarde
Hará crecer tu sombra
Mesándose el cabello lentamente subo
Hasta tus labios de bestia




El dominio encantado


Ni un dedo se alza sin que fluya la amargura
Lágrima a lágrima en un mundo de olvido
Sin que el ojo noche por noche cierre sus puertas al amor
Sin que una falsa embriaguez descorazonada abra su herida
Sin que un hilo se rompa por siempre jamás 

Por un tiempo acostumbrado por un tiempo desierto
De la aventura no queda cuando deberían salvarse los restos
Sino polvo y sombra de polvo
Y sed de tierra barrida por el hastió
Para que una vez al fin se alce el reflejo sin encanto 
De una muerte sin enigma.

De "Le château de grisou"1939-1941



El fuego y la poesía


En el agua quemante el sol refleja la mano de cenit

1
Amo el amor
El martes y no el miércoles
Amo el amor de los estados desunidos
El amor de unos doscientos cincuenta años
Bajo la influencia nociva del judaísmo sobre la vida monástica
De las aves de azúcar de heno de hielo de alumbre o de bolsillo
Amo el amor de faz sangrienta con dos inmensas puertas al vacío
El amor como apareció en doscientas cincuenta entregas durante
            cinco años
El amor de economía quebrantada
Como el país más expresionista
Sobre millares de seres desnudos tratados como bestias
Para adoptar esas sencillas armas del amor
Donde el crimen pernocta y bebe agua clara
De la sangre más caliente del día

2
Amo el amor de ramaje denso
salvaje al igual de una medusa
el amor-hecatombe
esfera diurna en que la primavera total
se columpia derramando sangre
el amor de anillos de lluvia
de rocas transparentes
de montañas que vuelan y se esfuman
y se convierten en minúsculos guijarros
el amor como una puñalada
como un naufragio
la pérdida total el habla del aliento
el reino de la sombra espesa
con los ojos salientes y asesinos
la saliva larguísima
la rabia de perderte
el frenético despertar en medio de la noche
bajo la tempestad que nos desnuda
y el rayo lejano transformando los árboles
en leños de cabellos que pronuncian tu nombre
los días y las horas de desnudez eterna.

3
Amo la rabia de perderte
Tu ausencia en el caballo de los días
Tu sombra y la idea de tu sombra
Que se recorta sobre un campo de agua
Tus ojos de cernícalo en las manos del tiempo
Que me deshace y te recrea
El tiempo que amanece dejándome más solo
Al salir de mi sueño que un animal antediluviano perdido en la
              sombra de los días
Como una bestia desdentada que persigue su presa
Como el milano sobre el cielo evolucionando con una precisión de
              relojería
Te veo en una selva fragorosa y yo cerniéndome sobre ti
Con una fatalidad de bomba de dinamita
Repartiéndome tus venas y bebiendo tu sangre
Luchando con el día lacerando el alba
Zafando el cuerpo de la muerte
Y al fin es mío el tiempo
Y la noche me alcanza
Y el sueño que me anula te devora
Y puedo asimilarte como un fruto maduro
Como una piedra sobre una isla que se hunde

4
El agua lenta el camino lento los accidentes lentos
Una caída suspendida en el aire el viento lento
El paso lento del tiempo lento
La noche no termina y el amor se hace lento
Las piernas se cruzan y se anudan lentas para echar raíces
La cabeza cae los brazos se levantan
El cielo de la cama la sombra cae lenta
Tu cuerpo moreno como una catarata cae lento
En el abismo
Giramos lentamente por el aire caliente del cuarto caldeado
Las mariposas nocturnas parecen grandes carneros
Ahora sería fácil destrozarnos lentamente
Arrancarnos los miembros beber la sangre lentamente
Tu cabeza gira tus piernas me envuelven
Tus axilas brillan en la noche con todos sus pelos
Tus piernas desnudas
En el ángulo preciso
El olor de tus piernas
La lentitud de percepción
El alcohol lentamente me levanta
El alcohol que brota de tus ojos y que más tarde
Hará crecer tu sombra
Mesándome el cabello lentamente subo
Hasta tus labios de bestia

5
Verte los días el agua lenta
Una cabellera la arena de oro
Un volcán regresa a su origen
Verte si cuento las horas
La espalda del tiempo divinamente llagada
Una ánfora desnuda hiende el agua
El rocío guarda tu cuerpo
En lo recóndito de una montaña mágica
Cubierta de zapatos de muñeca y de tarjetas de visita de los dioses
Armodio Nerón Calígula Agripina Luis II de Baviera
Antonio Cretina César
Tu nombre aparece intermitente
Sobre un ombligo de panadería
A veces ocupa el horizonte
A veces puebla el cielo en forma de minúsculas abejas
Siempre puedo leerlo en todas direcciones
Cuando se agranda y se complica de todas las palabras que lo siguen
O cuando no es sino un enorme pedazo de lumbre
O el paso furtivo de las bestias del bosque
O una araña que se descuelga lentamente sobre mi cabeza
O el alfabeto enfurecido

6
El agua lenta las variaciones mínimas lentas
El rostro leve lento
El suspiro cortado leve
Los guijarros minúsculos
Los montes imperceptibles
El agua cayendo lenta
Sobre el mundo
Junto a tu reino calcinante
Tras los muros el espacio
Y nada más el gran espacio navegable
El cuarto sube y baja
Las olas no hacen nada
El perro ve la casa
Los lobos se retiran
El alba acecha para asestamos su gran golpe
Ciegos dormidos
Un árbol ha crecido
En vano cierro las ventanas
Miro la luna
El viento no ha cesado de llamar a mi puerta
La vida oscura empieza

De "La tortuga ecuestre" 1936-1939



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