lunes, 8 de febrero de 2016

Maruja Mallo - Pintora, Ceramista Española

Maruja Mallo - Nació en Vivero, Lugo, el 5 de enero de 1902 / Madrid, 6 de febrero de 1995, fue una pintora surrealista española. Está considerada como artista de la generación de 1927 y una artista de la denominada vanguardia interior española. Comenzó su formación en la Escuela de Artes y Oficios y en estudios particulares.2 Allí trabó amistad con el pintor avilesino Luis Bayón, quien años más tarde también acabaría en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y después tomaría rumbo a París.

En 1922, con 20 años, y aprovechando el traslado de la familia a Madrid, entra a estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando donde estudió hasta 1926, mientras asistía también a la Academia Libre de Julio Moisés. En Madrid donde se relaciona con artistas, escritores y cineastas como Salvador Dalí, Concha Méndez, Gregorio Prieto, Federico García Lorca, Margarita Manso, Luis Buñuel, María Zambrano o Rafael Alberti, con el que mantiene una relación hasta que aquel conoce a María Teresa León. En 1927, toma parte activa en la primera Escuela de Vallecas, una propuesta 'plástico-poética' del escultor Alberto y el pintor Benjamín Palencia. Durante esta década trabaja para numerosas publicaciones literarias como La Gaceta Literaria, El Almanaque Literario o la Revista de Occidente y realiza portadas de varios libros. Ortega y Gasset conoce sus cuadros en 1928 y le organiza su primera exposición en los salones de la Revista de Occidente, la cual obtuvo un gran éxito. En esta época la pintura de Maruja seguía la línea de la nueva objetividad o realismo mágico presentada por Franz Roh en 1925.

Colaboró intensamente con Alberti hasta 1931, con los decorados del drama "Santa Casilda" en 1930, en libros como "Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos" y en "Sermones y moradas". En 1932 obtiene una pensión de la Junta de Ampliación de Estudios para ir a París donde conoce a René Magritte, Max Ernst, Joan Miró y Giorgio de Chirico y participa en tertulias con André Breton y Paul Éluard. Su primera exposición en París tuvo lugar en la Galería Pierre Loeb en 1932. Allí comienza su etapa surrealista. Su pintura cambió radicalmente y alcanzó la maestría, tanto que el mismo Breton le compró en 1932 el cuadro titulado Espantapájaros, obra pintada en 1929, poblada de espectros, que hoy es considerada una de las grandes obras del surrealismo. Surge una amistad entre Maruja y André Breton, quien le proporcionará la amistad de Jean Cassou, y le pondrá en contacto con Picasso, Joan Miró, Aragon, Jean Arp, René Magritte y el grupo Abstracción-Création, del que formaba parte Joaquín Torres García. En 1933 regresó a Madrid y participó activamente en la Sociedad de Artistas Ibéricos. Para entonces había adquirido tal notoriedad que el gobierno francés compró uno de sus cuadros para exponerlo en el Museo Nacional de Arte Moderno. Inicia una etapa en la que destaca el interés por el orden geométrico e interno de la naturaleza. En ese mismo año, comprometida con la República, desarrolló una triple dedicación docente como profesora de Dibujo en el Instituto de Arévalo (donde ganó la cátedra de dibujo), en el Instituto Escuela de Madrid y en la Escuela de Cerámica de Madrid, para la que diseña una serie de platos, que no existen actualmente, y para la realización de los cuales había estado estudiando matemáticas y geometría, con la finalidad de utilizar esos conocimientos en la cerámica. Frecuenta a Miguel Hernández (con quien mantiene una relación amorosa). Además, juntos planearon el drama Los hijos de la piedra, inspirado en los sucesos de Casa Viejas y Asturias; y a la influencia de Mallo se deben las cuatro composiciones que el poeta desgajó de El rayo que no cesa, bajo el nombre de Imagen de tu huella, 18 de los 30 poemas de esa obra); y a los pintores Luis Castellanos y Benjamín Palencia y al escultor Alberto Sánchez. En 1934 vuelve a tratar a Pablo Neruda, a quien ya había conocido en París. Durante 1935 prepara la escenografía y los figurines de la ópera de Rodolfo Halffter Clavileño, que no llegó a estrenarse. A partir de 1936, comienza su etapa constructiva, mientras sigue exponiendo con los pintores surrealistas en Londres y Barcelona. Participa como docente en las Misiones Pedagógicas, que la acercan a su tierra natal, Galicia, donde a los pocos meses le sorprende la Guerra Civil. En mayo de 1936 tiene lugar su tercera exposición individual organizada por ADLAN en el Centro de Estudios e Información de la Construcción en la Carrera de San Jerónimo de Madrid con la serie de 16 cuadros de Cloacas y Campanarios, la serie de 12 obras de Arquitecturas minerales y vegetales, y 16 dibujos de Construcciones rurales, que publicaría en 1949 la Librería Clan, con prólogo de Jean Cassou.2 Realizó por entonces con Ángel Planells una exposición de surrealismo internacional en las New Burlington Galleries de Londres.

Al estallar el conflicto bélico del 36, huye a Portugal, donde la recibe Gabriela Mistral, quien en aquel momento era embajadora de Chile en Portugal. Toda su obra de cerámica de esta época es destruida en la guerra. Poco tiempo después, su amiga Gabriela Mistral, le ayudó a trasladarse a Buenos Aires, recibiendo una invitación de la Asociación de Amigos del Arte, a dar una serie de conferencias sobre la temática popular en la plástica española, "Proceso histórico de la forma en las artes plásticas", en Montevideo y luego en Buenos Aires, iniciando así su exilio en Argentina que duraría 25 años. Allí siguió pintando, dando clases y cultivando amistades, entre ellas, Pablo Neruda.

En Argentina recibe un rápido reconocimiento, colabora en la famosa revista de vanguardia Sur, en la que también participaba Borges. Es una etapa de su vida en la que se dedica a viajar, vive entre Uruguay y Buenos Aires, y a diseñar, pintar, en definitiva a crear y crear. También se suceden exposiciones en París, Brasil y Nueva York. El 2 de agosto de 1938 se estrena la Cantata en la tumba de Federico García Lorca, de Alfonso Reyes, con música de Jaime Pahissa y escenografía de su autoría.

En 1942 se publica el libro Maruja Mallo, con un texto previo de Ramón Gómez de la Serna y donde se reproducen textos de la autora. Entre 1945 y 1957, Maruja Mallo tuvo un periodo oscuro; sus apariciones públicas y sus exposiciones también eran más raras. En 1945, viaja a Chile y se traslada a Viña del Mar y la Isla de Pascua, junto a su amigo Pablo Neruda, buscando inspiración para realizar el encargo de un mural en un cine Los Ángeles de Buenos Aires, que se inauguraría en octubre de ese mismo año. El 11 de octubre de 1948 realiza una exposición en la galería Carroll Carstairs de Nueva York. en 1949 Maruja deja Argentina y se traslada a Nueva York. En marzo de 1950 expone en la Galerie Silvagni de París y, en 1959, en la galería Bonino de Buenos Aires. Finalmente viaja desde Nueva York a Madrid para regresar a España en 1965, tras veinticinco años de exilio.

Se instala en Madrid, donde, en el mes de octubre, realiza una exposición en la galería Mediterráneo. La que fuera una de las grandes figuras del surrealismo de preguerra es casi una desconocida en su tierra y su vida pública desaparece. Pero no le importó, se instaló en la calle Núñez de Balboa de Madrid, y casi como un símbolo dibuja de nuevo la portada de la Revista de Occidente.


En 1979, a los 77 años comenzó su última etapa pictórica, pero aún conservaba esa frescura y vitalidad que la acompañaría durante toda su vida. En la década de 1980 le ofrecieron varias exposiciones y premios, como la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes, concedida por el Ministerio de Cultura en 1982, y el Premio de Artes Plásticas de Madrid. En 1990 recibe la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid y en 1991 la Medalla de Galicia. En 1992, con motivo de su 90 cumpleaños, se celebra una exposición en la galería Guillermo de Osma de Madrid, que muestra, por primera vez, series de los cuadros pintados en su época de exilio en América. En 1993 tiene lugar una gran exposición antológica en Santiago de Compostela que inaugura el nuevo Centro Gallego de Arte Contemporáneo. Más tarde, la exposición es trasladada al Museo de Bellas Artes de Buenos Aires. El 6 de febrero de 1995 muere en Madrid a los 93 años



































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