miércoles, 18 de enero de 2017

Juan José Millás - Detectives

El chaval se enteró por casualidad de que sus padres le habían puesto un detective para averiguar qué hacía la noche de los sábados y él respondió poniéndoles otro para averiguar quiénes eran ese par de extraños que todo lo arreglaban con dinero. Cuando los padres le mostraron con gesto grave un vídeo en el que aparecía fumándose un canuto en compañía de unos amigos, el chaval sacó una cinta en la que se veía a su madre en la peluquería presumiendo, mientras se hacía las uñas, de ser una experta en la explotación de criadas marroquíes. Las criadas le llegaban a través de una empresa de trabajo temporal de la que era gerente su marido y que surtía también a la construcción de trabajadores con contratos basura, dos de los cuales habían perdido la vida la última semana por falta de medidas de seguridad.

Después de que los padres entregaran al chaval un informe en el que se decía que durante el último trimestre del curso no había acudido a clase más que tres o cuatro días, el hijo sacó otro según el cual tanto el padre como la madre se habían manifestado, en una cena de amigos, a favor de que Aznar hubiera mentido en el Parlamento y en la televisión para justificar la invasión de Irak, así como de perpetuar el trato terrorista que dábamos a los presos de Guantánamo porque “esos perros”, como los había calificado el padre tras posar la copa de vino, no se merecen otra cosa. Según el mismo informe, su madre y su padre habían tenido no hace mucho una pelea en público. El motivo de la discusión era que ella le reprochaba no haber sido invitado todavía a jugar al pádel en La Moncloa.

Cuando los padres sacaron unas fotografías del chico besándose en una esquina con su amiga, el chico sacó unas fotos de su padre metiéndole mano a una adolescente en un club de carretera donde le hacían descuento, ya que a través de la ETT que regentaba, y en la que tenía en nómina a un par de políticos, surtía de inmigrantes desesperadas la barra de varios clubes de alterne. Cuando los padres dejaron de sacar documentos, el chico todavía les mostró un par de fotos en las que aparecían en misa de doce. “¿Quién debería rezar por quién?”, preguntó el chaval, que sin embargo era ateo.

FIN

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